desarrollo humano
Durante el primer año de
vida el pequeño manifiesta sus necesidades principalmente a través de su
llanto; día a día crece aceleradamente, poco a poco sus movimientos adquieren
perfección, los padres aplauden sus logros y están felices por los cambios
físicos que observan en el bebe.
Es muy importante que los
padres de familia le hagan sentir al pequeño que lo quieren, ya que el niño en
este primer año de vida se encuentra totalmente indefenso y necesita sentirse
amado para poder crecer y desarrollarse plenamente.
La observación constante y
permanente de papá y mamá ante el crecimiento y desarrollo del hijo además de
caricias y palabras de amor, son el apoyo que el requiere para poder superar las etapas de vida y ser
un ser feliz; hay momentos que jamás se borraran de las memorias de los padres.
Los
padres de familia: testigos de momentos inolvidables
Tanto papá como mamá son las
personas que están más al pendiente de los logros del pequeñito.es maravilloso
cuando brotan los primeros dientes, los padres quieren que constantemente para
poder presumir ¡tan grande acontecimiento!
Llegan los momentos más
excitantes, cuando por primera vez el pequeño dice “papá” o “mamá”, es un gran honor para ambos padres
escuchar esta palabra de los labios de su hijo, incluso puede rodar una que
otra lagrima de emoción ante tal evento.
Todos los padres de familia
cuando son testigos de este acontecimiento se sienten muy satisfechos, además
de felices, por los logros que va teniendo el hijo y que ellos mismos han
generado.
Cuando empieza la conquista
de “los primeros pasos” la participación de los padres es más intensa, deben
vigilar los recorridos del pequeño para evitar accidentes.
Los padres de familia
siempre deben procurar la seguridad y protección del pequeño.
El
juego: empieza la diversión
Una forma en que los padres
pueden estimular el crecimiento y desarrollo sano del hijo es mediante el juego
.el acompañamiento en el juego es una forma de enseñarle a relacionarse con las
personas, permitirle que tenga éxitos, enseñarles palabras nuevas, en fin,
aprender juntos.
Además, alrededor de los
ocho meses conoce sin error alguno, quien es papá y quien es mamá, por ello, a
veces, el llanto ante los extraños. Aunque no es capaz de entender todo lo que
le dicen los adultos, con facilidad capta el estado de ánimo de estos,
principalmente de los padres, así que a darle rienda suelta al juego para
disfrutar los logros y éxitos del hijo.
Los
dos años de vida: ¡no hay quien los detenga!
Llego la hora de fomentar su
independencia; alrededor de los diez ocho meses su marcha se ha establecido,
puede señalar aquello que es de su interés.
Los padres de familia deben
contar con mucha paciencia para permitir estas travesuras, esenciales en la
infancia, ya que están en juego las capacidades del niño.
Aunque parezca extraño, a
esta edad los niños se sienten más motivados a comunicarse con los adultos o con niños mayores que con otros pequeños; la razón es porque
les hacen más caso que sus iguales; con lo colegas únicamente permanecen a su
lado, es decir juegan juntos pero no entre sí ya que con facilidad pelean por
los juguetes.
Con las personas mayores la
conexión es más fácil y sobre todo más divertida.
Lo que el niño ve y percibe
en su casa de cualquier forma tendrá una influencia en sus futuras relaciones sociales; por
ejemplo si los padres de familia se muestran corteses el también aprenderá a serlo.
La guía y enseñanza de los
padres, así como de quienes lo cuidan, es fundamental para continuar con un
desarrollo sano.
De
los tres a los cuatro años: necesitan comprensión, no regaños
Esta edad se caracteriza
principalmente por el egocentrismo.
Tal actitud es normal y
algunas estrategias para ayudar a los pequeños son las siguientes:
*hay que evitar frases como
“eres un niño malo, préstale el carrito”, “eres un envidioso, egoísta”, “nadie
va a querer jugar contigo”.
*es necesario hablarles con
cariño, aconsejarles y animarlos a ser
generosos, poniendo papá y mamá el ejemplo.
*enseñarlos a compartir, por
ejemplo: cuando este con sus amiguitos pedirle que les reparta un globo a cada
uno para que todos puedan jugar.
Hay que estar pendientes de
las acciones que el niño observa de los padres, sobre todo cuando son conductas
negativas para un adecuado desarrollo físico y mental. En esta edad los niños,
parecen “esponjitas”, todo aprende y repiten, no en vano el refrán “el espejo
de los padres son los hijos”.
El
jardín de niños
La mayoría de los niños ya se encuentra en el jardín de niños,
entonces surgen las canciones, el coloreo, se empeñan en dibujar a papá y
mamá aunque todavía no hay un dominio
total de proporciones.
Muchos niños a esta
edad ya aprendieron a leer y se inician
en la escritura y en las matemáticas.
El paso a la primaria es un
evento que requiere de mucho apoyo y acompañamiento, principalmente de los
padres, para que los hijos puedan continuar su crecimiento y desarrollo de
manera favorable.
De
los seis a los ocho años: ¡nuevas responsabilidades!
El ingreso a la escuela es
un cambio inevitable y necesario para los niños.
La cantidad de compañeros es
mayor, hay un horario de clases más amplio, existen tareas para realizar en
casa, hay chicos de mayor edad.
Antes del inicio de clases
se debe platicar con los hijos, explicarles de forma clara, sencillo y, sobre
todo, mostrando comprensión y ayuda, para que superar los posibles miedos que
se generan por la noticia “ya vas a pasar a primer año de primaria
De
los nueve a los diez años: en busca de la perfección.
Es muy satisfactorio ver a
los hijos a los nueve años, ¡han crecido aceleradamente! Saber que se cuenta
con la ayuda de ellos en las actividades del hogar.
El interés y el empeño por
realizar las cosas lo mejor posible es típico de los nueve años de edad. Lo
anterior les permite a los padres de familia vigilar las actividades
cotidianas, ya que tienen la confianza en que los hijos las llevaran a cabo de
manera adecuada.
El deseo de la perfección en
ocasiones puede crear conflictos, por lo que es importante que se platique con
ellos y se les informe que es bueno hacer las cosas lo mejor que uno pueda,
pero podemos cometer errores y es algo normal porque estamos aprendiendo.
En el próximo año de vida se
presenta una etapa de tranquilidad; la perfección ya no importa tanto en las
actividades del vivir cotidiano.
De
los once a los quince años: “mi cuerpo está cambiando…… soy un rebelde y que”
Es la hora de explicar y
comprender lo que viven los hijos y las hijas en esta etapa de su vida llamada
pubertad, por todos los cambios físicos
que se presentan; generalmente a partir de los
once años comienza a manifestarse la madurez sexual, aunque no se presenta
con exactitud, puede ser antes o después
de esta edad. Lo anterior depende de aspectos como la herencia, étnicos,
alimentación y el estado de salud, entre otras cosas.
Cuando se trata de la
pubertad el dialogo con los chicos y las chicas de su misma edad se vuelve mas
intenso y frecuente, porque hay que
comentar los cambios es muy importante que sus padres les expliquen que aunque
su cuerpo ya esta listo físicamente para concebir un nuevo ser humano, aun no están
preparados para ser padres, porque todavía tienen muchas dudas y preguntas y su
estado de animo es muy variado y hay que enfrentar otros cambios en los
próximos años.
La
edad adulta: cuántos hijos queremos tener
La constitución de la nueva familia es muy
importante. el cumplimiento de los acuerdos se torna relevante para poder
mantener una familia feliz.
La edad adulta gira
principalmente en torno a las responsabilidades
y deberes con los hijos; además se cuenta con un trabajo estable que
garantiza el sustento económico de la familia. Generalmente ambos trabajan para
poder brindar todo lo necesario y existe un acuerdo en el número de hijos que
se desean tener.
Impulsar el desarrollo y
crecimiento sano de los hijos resulta una tarea difícil, aunque no por ello
deja de ser excitante y satisfactoria.
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