miércoles, 21 de noviembre de 2012


                     desarrollo humano

Durante el primer año de vida el pequeño manifiesta sus necesidades principalmente a través de su llanto; día a día crece aceleradamente, poco a poco sus movimientos adquieren perfección, los padres aplauden sus logros y están felices por los cambios físicos que observan en el bebe.
Es muy importante que los padres de familia le hagan sentir al pequeño que lo quieren, ya que el niño en este primer año de vida se encuentra totalmente indefenso y necesita sentirse amado para poder crecer y desarrollarse plenamente.
La observación constante y permanente de papá y mamá ante el crecimiento y desarrollo del hijo además de caricias y palabras de amor, son el apoyo que el requiere  para poder superar las etapas de vida y ser un ser feliz; hay momentos que jamás se borraran de las memorias de los padres.

Los padres de familia: testigos de momentos inolvidables

Tanto papá como mamá son las personas que están más al pendiente de los logros del pequeñito.es maravilloso cuando brotan los primeros dientes, los padres quieren que constantemente para poder presumir ¡tan grande acontecimiento!
Llegan los momentos más excitantes, cuando por primera vez el pequeño dice “papá” o  “mamá”, es un gran honor para ambos padres escuchar esta palabra de los labios de su hijo, incluso puede rodar una que otra lagrima de emoción ante tal evento.
Todos los padres de familia cuando son testigos de este acontecimiento se sienten muy satisfechos, además de felices, por los logros que va teniendo el hijo y que ellos mismos han generado.
Cuando empieza la conquista de “los primeros pasos” la participación de los padres es más intensa, deben vigilar los recorridos del pequeño para evitar accidentes.
Los padres de familia siempre deben procurar la seguridad y protección del pequeño.

El juego: empieza la diversión
Una forma en que los padres pueden estimular el crecimiento y desarrollo sano del hijo es mediante el juego .el acompañamiento en el juego es una forma de enseñarle a relacionarse con las personas, permitirle que tenga éxitos, enseñarles palabras nuevas, en fin, aprender juntos.
Además, alrededor de los ocho meses conoce sin error alguno, quien es papá y quien es mamá, por ello, a veces, el llanto ante los extraños. Aunque no es capaz de entender todo lo que le dicen los adultos, con facilidad capta el estado de ánimo de estos, principalmente de los padres, así que a darle rienda suelta al juego para disfrutar los logros y éxitos del hijo.

Los dos años de vida: ¡no hay quien los detenga!

Llego la hora de fomentar su independencia; alrededor de los diez ocho meses su marcha se ha establecido, puede señalar aquello que es de su interés.
Los padres de familia deben contar con mucha paciencia para permitir estas travesuras, esenciales en la infancia, ya que están en juego las capacidades del niño.
Aunque parezca extraño, a esta edad los niños se sienten más motivados a comunicarse con los adultos  o con niños mayores  que con otros pequeños; la razón es porque les hacen más caso que sus iguales; con lo colegas únicamente permanecen a su lado, es decir juegan juntos pero no entre sí ya que con facilidad pelean por los juguetes.
Con las personas mayores la conexión es más fácil y sobre todo más divertida.
Lo que el niño ve y percibe en su casa de cualquier forma tendrá una influencia  en sus futuras relaciones sociales; por ejemplo si los padres de familia se muestran corteses  el también aprenderá a serlo.
La guía y enseñanza de los padres, así como de quienes lo cuidan, es fundamental para continuar con un desarrollo sano.

De los tres a los cuatro años: necesitan comprensión, no regaños

Esta edad se caracteriza principalmente por el egocentrismo.
Tal actitud es normal y algunas estrategias para ayudar a los pequeños son las siguientes:
*hay que evitar frases como “eres un niño malo, préstale el carrito”, “eres un envidioso, egoísta”, “nadie va a querer jugar contigo”.
*es necesario hablarles con cariño, aconsejarles y animarlos  a ser generosos, poniendo papá y mamá el ejemplo.
*enseñarlos a compartir, por ejemplo: cuando este con sus amiguitos pedirle que les reparta un globo a cada uno para que todos puedan jugar.
Hay que estar pendientes de las acciones que el niño observa de los padres, sobre todo cuando son conductas negativas para un adecuado desarrollo físico y mental. En esta edad los niños, parecen “esponjitas”, todo aprende y repiten, no en vano el refrán “el espejo de los padres son los hijos”.

El jardín de niños

La mayoría de los niños  ya se encuentra en el jardín de niños, entonces surgen las canciones, el coloreo, se empeñan en dibujar a papá y mamá  aunque todavía no hay un dominio total de proporciones.
Muchos niños a esta edad  ya aprendieron a leer y se inician en la escritura y en las matemáticas.
El paso a la primaria es un evento que requiere de mucho apoyo y acompañamiento, principalmente de los padres, para que los hijos puedan continuar su crecimiento y desarrollo de manera favorable.
De los seis a los ocho años: ¡nuevas responsabilidades!

El ingreso a la escuela es un cambio inevitable y necesario para los niños.
La cantidad de compañeros es mayor, hay un horario de clases más amplio, existen tareas para realizar en casa, hay chicos de mayor edad.
Antes del inicio de clases se debe platicar con los hijos, explicarles de forma clara, sencillo y, sobre todo, mostrando comprensión y ayuda, para que superar los posibles miedos que se generan por la noticia “ya vas a pasar a primer año de primaria

De los nueve a los diez años: en busca de la perfección.

Es muy satisfactorio ver a los hijos a los nueve años, ¡han crecido aceleradamente! Saber que se cuenta con la ayuda de ellos en las actividades del hogar.
El interés y el empeño por realizar las cosas lo mejor posible es típico de los nueve años de edad. Lo anterior les permite a los padres de familia vigilar las actividades cotidianas, ya que tienen la confianza en que los hijos las llevaran a cabo de manera adecuada.
El deseo de la perfección en ocasiones puede crear conflictos, por lo que es importante que se platique con ellos y se les informe que es bueno hacer las cosas lo mejor que uno pueda, pero podemos cometer errores y es algo normal porque estamos aprendiendo.
En el próximo año de vida se presenta una etapa de tranquilidad; la perfección ya no importa tanto en las actividades del vivir cotidiano.

De los once a los quince años: “mi cuerpo está cambiando…… soy un rebelde y que”

Es la hora de explicar y comprender lo que viven los hijos y las hijas en esta etapa de su vida llamada pubertad, por todos los cambios  físicos que se presentan; generalmente a partir de los  once años comienza a manifestarse la madurez sexual, aunque no se presenta con exactitud, puede ser antes o después  de esta edad. Lo anterior depende de aspectos como la herencia, étnicos, alimentación y el estado de salud, entre otras cosas.
Cuando se trata de la pubertad el dialogo con los chicos y las chicas de su misma edad se vuelve mas intenso  y frecuente, porque hay que comentar los cambios es muy importante que sus padres les expliquen que aunque su cuerpo ya esta listo físicamente para concebir un nuevo ser humano, aun no están preparados para ser padres, porque todavía tienen muchas dudas y preguntas y su estado de animo es muy variado y hay que enfrentar otros cambios en los próximos años.

La edad adulta: cuántos hijos queremos tener

 La constitución de la nueva familia es muy importante. el cumplimiento de los acuerdos se torna relevante para poder mantener una familia feliz.
La edad adulta gira principalmente en torno a las responsabilidades  y deberes con los hijos; además se cuenta con un trabajo estable que garantiza el sustento económico de la familia. Generalmente ambos trabajan para poder brindar todo lo necesario y existe un acuerdo en el número de hijos que se desean tener.
Impulsar el desarrollo y crecimiento sano de los hijos resulta una tarea difícil, aunque no por ello deja de ser excitante y satisfactoria.


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